“La antorcha no importa
que sea de paja, si es de luz”
Vicente Aleixandre
(1973)
Ya era arriesgado pensar libremente a comienzos de la década de los 70.
Más editar una revista de poesía, podría ser digno de locura
quijotesca, no exenta de riesgos. Pero además esta nueva generación de
poetas cordobeses: “No quieren nacer ya con el pulso viejo del
lenguaje de una poesía de viejos mitos y palabra repetida”. Diez años
se ha mantenido en una singular línea esta Antorcha de la Poesía,
sustentada por la actitud crítica hacia lo establecido de los poetas
Francisco Gálvez, Rafael Álvarez Merlo y José Luis Amaro. Una década
preñada de voluntad creadora, renovación estética, ruptura de modos
periclitados. Un decenio de aciertos y logros, de luchas, de soledades.
Un permanente quehacer poético marginado por las instituciones
oficiales al uso. Por la oficializada cultura uniforme. Recuerdo con
personal emoción, la honda impresión que me produjo el descubrimiento
del primer número de Antorcha de Paja. Interés que fue aumentando con
la aparición de los siguientes ejemplares. Mi amistad personal con el
poeta José Luis Amaro fue decisiva en la influencia de mi interés por
una poesía repleta de importantes valores estéticos, alejada –por
aquel entonces- de mis posiciones “realistas”, cosa que hoy
agradezco inmensamente. El “suicidio” de Antorcha de Paja debe
abrigar la esperanza de su continuidad.
Felizmente,
existe en Córdoba un importante núcleo poético. Las Autoridades
Municipales y las Instituciones democráticas, ahora, tenemos la
palabra.
José Luis VILLEGAS ZEA
Teniente de Alcalde de Cultura
(Introducción al número triple
17,18,19, en edición facsímil que el Ayuntamiento de Córdoba
publicó con ocasión de los “10 Años de Antorcha de Paja,”
actos conmemorativos que incluyeron una exposición pictorica del
diseñador y pintor de la revista Julio Juste y la primera exposición
Bibliográfica de Antorcha de Paja, celebrada en la Posada del
Potro, entonces Delegación de Cultura).
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